Asunto: impactante. Contestación: reflexión política

23/06/2017 - Publicaciones

He recibido de un buen amigo esta corta, pero impactante reflexión, que
se aplica a cualquier país del mundo...

1- El ladrón vulgar te roba: El dinero, el reloj, la cadena, el
carro, el teléfono
2- El político te roba: La felicidad, la salud, la vivienda, la
educación, la pensión, la recreación, el trabajo, tu seguridad......
3- El primer ladrón te elige a ti...... y al segundo ladrón: LO
ELIGES TÚ.....

Analiza , Piensa...Y ENVÍAME TU OPINIÓN...

¡Qué bueno, Alma! Pero esta reflexión merece una respuesta: Esto tiene que ver con las tortuosas reglas con que la democracia es manejada, luego de ser mal interpretada. Y con las perversas maquinaciones con las cuales los políticos prepararon el terreno, desde siempre, (porque esto no es de ahora) para atrapar incautos con el uso provechoso de la gran ignorancia de estos. Ignorancia existente o implantada sistemáticamente. Y, lo que es peor: mantenida sin evolucionar hacia la luz del conocimiento, como debiera evolucionar de manera natural, en esa gente. Los pueblos débiles, siempre tienen gobiernos tiránicos o sometedores. Así piensan los libres de espíritu que forman ciudades y países amantes de la alegría que otorga el trabajo realizado en paz. Pueblos que, aún teniendo esas características, hoy no podemos, sin embargo, afirmar, de ellos, que sean fuertes como la vida contemporánea requiere. Los hechos lo prueban. Los números con los que se fundan las mayorías democráticas, en países como Argentina (país de doble contextura física, económica y social-cultural, y con un alto índice, aunque no suficiente, de no ignorantes) son los que han arruinado la posibilidad de vivir en armonía (Contando como reales y necesarios los tires y aflojes normales que las leyes del lugar permiten para conseguir mantener la equidad, en toda actividad). Sólo en la especialísima democracia representativa; perversa forma de gobierno constituida de la manera cómo ha quedado constituida entre nosotros, con nefasto resultado, iniciada con su tortuosa fórmula a partir de actos de gobierno concretados por políticos con sagacidad manifiesta en el manejo anticipado de los antecedentes circunstanciales, como podría ser el debilitamiento imperceptible del Poder Judicial o el vaciamiento de ciertas instituciones de custodia y control, previo a su propia entrada en funciones, se ha podido comprobar que esos números, los constituyentes de las mayorías integradas por directores inteligentes pero utilitarios sin escrúpulos, conjuntamente con las legiones de ignorantes receptores de prebendas demagógicas, sean los que allanando el camino facilitan el surgimiento del dolor por frustración (Atento a que este accionar que describo no se corresponde con la democracia). Sumergiendo, día a día, en la desdicha, a gran parte de la ciudadanía, como fruto o consecuencia directa de la inferioridad de condiciones imperante para los que la integran. Hombres y mujeres que cumpliendo, con su ignorada labor diaria aportan tiempo y dinero (léase impuestos) para que la masa de desocupados subsidiados sin exigencia de contraprestación alguna, por parte de las autoridades receptoras de votos, dispongan de ellos. Desdicha que, justamente por haberse grabado en la mayoría de los espíritu opositores como costumbre natural e inadvertidamente llegada a ellos, sus idóneos ideólogos (Los directivos gubernamentales), trabajando las mentes por debajo de la conciencia de los descontentos, imponiéndoles la fórmula subliminal de publicidad, promoción y propaganda para desmoralizarlos consiguieron lo inaudito, lo nunca vivido hasta hoy, lo que nadie pensó que sucediera: Que esas minorías (en número), pensantes e instruidas en el conocimiento de las leyes, bajen sus guardias, escondiendo su lucidez mental por considerarla, circunstancialmente, inoperante. Palabra que, por ahora, significa "duradera". Pero, por suerte, no significa inacabable". El sinceramiento de las ideologías se está tornando ineludible. Ineludible como la formación educativa no tendenciosa de todos los hijos de los actuales votantes que la necesiten. Difícil. ¿No? Amanda Patarca, desde Arrecifes, Bs. As.


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